Llegan las fiestas de navidad y quien mas quien menos se reúne con los suyos par celebrarlo. Es tarea muy común en nuestro país sea fiesta, evento o celebración la de reunirse en torno a una mesa y compartir alimentos y bebidas. Es quizás una de las pocas cosas que me gustan del entramado navideño creado y dispuesto para consumir mas y mas, el poder sentarme junto a mis familiares y amigos y departir de los temas de la vida diaria a la par de compartir suculentos manjares.
Son estas fiestas tan señaladas los días del año en que mas excesos hacemos gastronómicamente hablando, comemos mucho y a su vez intentamos que sea lo mejor posible dentro de nuestras posibilidades o un poco por encima de ellas.
Pero para que todo este dispuesto en la mesa, para que todos disfrutemos de tan sabrosos platos hay alguien que invierte muchas horas para conseguir que asados, guisos, sopas y mariscos estén correctamente preparados y lleguen a su hora a nuestros ansiosos paladares.
En mi casa era y es mi madre la que pierde año tras año toda las tardes, ya sea la de Nochebuena o la de noche-vieja, para que al llegar a casa todos cansados de hablar, reír, beber y disfrutar con los amigos, tengamos todo preparado y dispuesto para la esperada cena.
Aun recuerdo el olor a sopa de marisco y el calor de la calefacción al llegar a casa de niño en la Nochebuena después de pedir el aguinaldo a vecinos que aguantaban con gallardía nuestras desafinadas melodías navideñas. Era ese aroma embriagador el que nos reconfortaba, el que nos trasmitía la seguridad de que todo estaba preparado y a punto para ser devorado.
Todos los años a sido así, hemos comido y disfrutado, pero no todas las veces nos acordamos de dar las gracias a quien lo preparo, de decir lo bueno que estaba y lo mucho que nos gusto.
A si que familiares y amigos, recordar que para que todos disfrutemos, alguien a perdido su tiempo y a dejado muchas horas para que la cena este a punto. Por eso os sugiero, es mas, os obligo a que la próxima cena le digáis a quien la preparo, ya sea madre, primo, hermano o amigo, QUE BUENO ESTA o MUCHAS GRACIAS POR LA CENA, no cuesta nada y creerme a los que cocinan les llenara de alegría y placer.
Cuanta razón tienes Fito. Como ex-cocinero profesional era un placer escuchar al camarero, los halagos recibidos por los comensales, después de una buena comida. Y como profesional de la comida (ya que todos somos profesionales comiendo, si esta bueno y nos gusta, es un plato excelente. No hay que ir a una universidad para decir si un plato esta bueno o no) siempre me gusta tener ese pequeño detalle, insignificante para algunos, pero muy valioso para la persona que pasa su tiempo haciendo esos manjares para nosotros. Un secreto: el principal ingrediente para una buena comida es EL AMOR y CARIÑO. Un saludo y felicidades por tus letras.
ResponderEliminarEn efecto es bueno ser agradecidos, en este, y en cualquier campo de la vida. Hay lo han dicho dos buenos cocineros.
ResponderEliminarPero hay algunas letras que quisiera señalar del texto de Fito. Nos reunimos "familiares y amigos". Si señores, y es que estás cenas ya no están vetadas solo a la familia. También pueden venir amigos, buenos amigos que quizá por cualquier motivo no tienen familia con la que cenar esa noche. Eso es un buen gesto, inivitar también a los amigos.
"Los amigos son la familia del siglo XXI".-El langui.