LA CITA DE LA SEMANA

LA CITA DE LA SEMANA:
Si lloras por no ver el sol, las lagrimas te impediran ver las estrellas

miércoles, 10 de junio de 2015

ENTRE PITOS Y GAITAS

Me sorprendió en la final de la copa del Rey de España la tremenda pitada que ambas aficiones dedicaron al sonar el himno. Todo el fenómeno que ha generado después en telediarios, prensa, redes sociales y demás hasta convertirlo en viral.
Creo que es lo que buscaban tanto los independentistas más extremistas, como los nacionalistas más radicales.

Sí, porque a cada uno le viene bien a su manera. Mientras unos pitando intentan mostrar ese anti españolismo masivo, que yo creo que no es tal; alegran a todo aquellos que promueven el nacionalismo extremo y que piensan que hay que mandar los tanques a las calles, a reconquistar territorios perdidos y no se cuantas chorradas mas.

Yo mucho más humilde que todo eso, republicano convencido, me sentí mal. No por el himno, ni por España, ni siquiera por el rey, me sentí mal por la persona que está detrás del personaje publico y del cargo que representa, por Felipe. Él aguantó el chaparrón sin saber muy bien porque, ante una multitud que pitaba sin saber muy bien a que.
Creo que no se merecía como persona lo que le paso y creo que la educación esta por encima de cualquier cosa.

La libertad de expresión, es una frase muy bonita con la que a todos se nos llena la boca, pero hay que entender algo: “tu libertad acaba, cuando empieza la de los demás”.

En el partido del otro día, nadie obligaba a ir, ni siquiera a jugarlo, es la copa del rey, nadie engaña a nadie, hay unas normas institucionales que se cumplen y que la mayoría acepto en su día, si eres demócrata, sabes cual es la manera de cambiarlas.

Por poner un ejemplo, yo que soy anti-clerical por gracia de dios, los domingos me voy de cañas, en vez de ir a misa. Pero no se me ocurre ir a silbar a una iglesia mientras están rezando, simplemente no voy. Y de la misma manera nadie me viene a mí a silbar por irme de cañas. Esa es la libertad, hacer lo que quieres, sin perjudicar a nadie.

Una de las cosas que aprendí de pequeño fue la educación y el respeto por las ideas de los demás. Yo nunca silbaría un himno ni Catalán, ni Vasco, ni del Camerún, se trata de respetar y si no te gusta, no vas.

El colmo de todo este desaguisado lo puso Artur Mas (el de los pitos), con la sonrisa irónica mientras todo el campo silbaba, esa sonrisa típica del niño cabrón del colegio, que manda hacer alguna trastada a otros mientras él se esconde sin ser visto. Me pareció tan denigrante como en la final de Lisboa, cuando Mariano Rajoy (el de las gaitas) salto de su asiento con el gol de Real Madrid. Él estaba allí, no como aficionado madridista, sino como presidente del gobierno de los dos equipos de España que jugaban dicha final.
Ambos son de la misma calaña y a ambos les llegara su San Martín (que dicen en mi pueblo), no silbándoles, pero si jubilándoles como se debe hacer, en las urnas.
Personalmente, las banderas, los himnos y los reyes me parece mas de películas del medievo que de la vida que vivimos, yo creo en las personas, en el dialogo y sobre todo en el respeto.

Si no sabemos respetarnos, como nos vamos a entender. 

1 comentario:

  1. Esto ya ha pasado más veces. Como bien dices, es una falta de respeto. Las personas se hacen como las casas, empezando por los cimientos. Y el respeto forma parte del cimentado personal.

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