Hay cosas que se convierten en tradición y pasan de hechos puntuales a acontecimientos esperados y casi necesarios en nuestras vidas. Es la cita con la lotería de navidad uno de estos eventos que a vísperas de fin de año vuelve puntual a darnos un toque de color y de sonido navideño. Es para mí un día especial que me hace volver a una niñez tan lejana y olvidada ya. Aun recuerdo de pequeño ese día como el inicio de las navidades. Siendo niño, estudiante de EGB en mis primeros años, era el sonido ritmico de los niños de San Indefonso el inicio del periodo vacacional, la apertura por decirlo de alguna manera a las navidades tan esperadas, el turrón, los villancicos, el aguinaldo, la sidra, la familia y los regalos de reyes, como olvidar los regalos.
Es para mi aun, a pesar de los años, el sonido de los bombos de la lotería al moverse una música embriagadora que alegra mi alma y me hace asomar una sonrisa a la boca, es el acorde sinfónico de los niños cantando los números un bálsamo que alegra mi corazón y me hace sentir bien.
Fueron mas de quince años los que debido a mi actividad laboral no pude seguir el sorteo en directo, por la 1, como de pequeño, y !!como lo eche de menos...!!; Cuando después de dicho periodo pude volver a sentir en directo el sorteo lo convertí en un rito mañanero, con decimos, café y churros en el salón de mi casa.
Este año la fiesta en el colegio de mi hija me impedirá de nuevo verlo por televisión y volveré al exilio racano y solitario de la radio.
Pero a pesar de mi “pella” televisiva el sorteo inundara de sonido casas y locales y dará un año mas el punto de partida a unas navidades, que éste año han de luchar entre crisis y consumismo.
Siendo como soy anticlerical y no creyendo desaseado en éstas fiestas, me declaro abierto seguidor de un sorteo tan especial como éste, por contra, creo poco o nada en que la “diosa fortuna” me vaya a acompañar, pero aun así, volverán a cantar los niños, volverán a salir los premios, volveremos a ver a los afortunados (que por desgracia nunca conozco) en la tele brindando con champan, volveremos a desearnos salud, volverán a sonar los bombos, los bombos de la navidad.
En efecto es el pistoletazo de salida de estas fiestas. A mi también me gusta el ambiente de esa sala madrileña...Por cierto, ¿por qué no vamos al año que viene al salón con disfraza y todo?.
ResponderEliminarAhí te la he "soltao".
Por mi perfecto si la salud y las obligaciones nos lo permiten, dicho queda..
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