“Hacme diez, no me hagas una, y como si no me hubieses hecho
ninguna”. Comentaba con un buen amigo hace poco que todos los refranes trabajan
y este no iba a ser menos; es triste ver como gente de tú alrededor, algunos de
los cuales se consideran amigos y son adictos a las palmaditas en la espalda y
a la comprensión de tus problemas con un “yo te entiendo” en la boca o un “aquí
me tienes”, olvidan con facilidad todos aquellos favores recibidos, no ya solo económicos,
sino personales, familiares y demás.
Es muy sencillo descubrir a esta serie de sujetos ya que son
de una calaña similar y se rigen por unos mismos parámetros. Solo hay que
pedirles algo, rogar un favor, solicitar una ayuda o como lo quieras llamar y rápido
se abre la puerta de emergencia por donde escapan rápidos y callados en busca
de otro inocente de quien seguir chupando nuevamente.
Esta serie de parásitos sociales no son necesarios en la
vida de nadie o por lo menos en la mía no, por eso hoy quiero decirles a todos
estos especimenes, que se de sobra quienes son, os pongo a prueba y nunca respondéis,
soy demasiado viejo y perro para no darme cuenta de estas cosas y solo espero
que el tiempo me separe lo mas posible de todos vosotros.
En éste trabajo mió donde mi misión es hablar con gente y
hacer vida social, no me queda más remedio que lidiar a diario con todo tipo de
gente, entre ellos, mucha gente buena, pero también mucha “gente “así.
Pensareis que estoy enfadado con el mundo y no es así, cada
vez me gusta mas mi gente y mis amigos de verdad, porque como cada vez son
menos los disfruto mucho mas.
Para terminar y haciendo bueno otro dicho popular solo diré “que
el tiempo pone a todos en su lugar”.
Esa gente al final termina dando tumbos, no tienen entidad ninguna, y lo que es peor, credibilidad.
ResponderEliminarGente que solo nace para hacer daño a los demás, o simplemente para poner el ventilador y exparcir la mierda, y luego esconder la mano.
El tiempo les pondrá en su sitio, sin duda.